La cantante estadounidense protagonizó un emotivo momento en Londres, donde se despidió de sus seguidores tras finalizar su gira ‘Eternal Sunshine’.

Ariana Grande vivió uno de los momentos más emotivos de su carrera durante su último concierto en el O2 Arena de Londres. La artista no pudo contener las lágrimas mientras se dirigía al público, en una presentación que marcó el cierre de su gira internacional ‘Eternal Sunshine’ y el inicio de una pausa en su actividad sobre los escenarios.

Ante cerca de 20.000 espectadores, Grande se sentó en un taburete ubicado en el centro del escenario para agradecer a sus seguidores por el apoyo recibido durante una gira que contó con 41 presentaciones alrededor del mundo, incluyendo diez conciertos consecutivos con entradas agotadas en Londres.

Con la voz entrecortada por la emoción, la cantante explicó que quería agradecer al público antes de que las lágrimas le impidieran continuar hablando. Durante el discurso tuvo que secarse el rostro en varias ocasiones, pero finalmente logró completar su mensaje y se despidió lanzando besos a los asistentes.

El concierto representa un nuevo capítulo para Grande, quien decidió tomarse un descanso de los escenarios después de años sometida a una intensa exposición pública y a constantes comentarios sobre su vida personal y profesional.

La pausa llega después de una etapa particularmente ocupada para la artista, quien además de su carrera musical ha dedicado buena parte de los últimos años a la actuación. Su interpretación de Glinda en ‘Wicked’ le permitió recibir una nominación al Óscar como Mejor Actriz de Reparto y ampliar su presencia en Hollywood.

Aunque su alejamiento de los escenarios ha generado preocupación entre algunos seguidores, la decisión no significa necesariamente el final de su carrera musical. Grande ya había mantenido un periodo prolongado sin realizar grandes giras después del ‘Sweetener World Tour’ de 2019.

Uno de los momentos más especiales del concierto ocurrió cuando Ariana Grande llegó a ‘One Last Time’, una de las canciones más reconocidas de su repertorio.

Antes de interpretarla, la cantante pidió la ayuda del público londinense, visiblemente emocionada. El tema tiene además un significado especial para sus seguidores debido a que fue interpretado durante el homenaje posterior al atentado ocurrido en Manchester en 2017, tras un concierto de Grande que dejó 22 personas fallecidas.

Así, entre lágrimas, agradecimientos y miles de voces acompañándola, Ariana Grande cerró esta etapa de su carrera en los escenarios. Por ahora, la artista se aleja de las presentaciones en vivo para concentrarse en otros proyectos y tomarse un descanso de la exposición que ha acompañado su trayectoria durante los últimos años.