Lo que prometía ser un momento inolvidable para sus fans terminó generando un gran susto.

Durante un show en Detroit, Katy Perry invitó a varios seguidores a subir al escenario mientras interpretaba ‘The One That Got Away’. Entre ellos estaba McKenna, una joven que se desmayó justo antes de que comenzara la canción.

La artista, visiblemente impactada, detuvo todo para asistirla personalmente. Le dio agua, se arrodilló a su lado y pidió calma mientras llegaba el equipo médico. El público, solidario, comenzó a corear su nombre, y Perry, conmovida, elevó una oración por su recuperación. Minutos después, confirmó que McKenna estaba bien y continuó el concierto con gran profesionalismo.

Esa misma noche, otro susto puso a prueba la presentación: una falla en el mecanismo de la mariposa voladora en la que Katy sobrevolaba al público casi termina en accidente. A pesar de todo, la artista siguió adelante, demostrando una vez más su entrega total y el fuerte lazo que mantiene con sus fans. Su gira continuará por Estados Unidos antes de llegar a Europa en octubre.